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Gara o Caprice, pero siempre...Sara.

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sábado, 2 de enero de 2010

♥ - Una Princesa Distinta II.

Cayó la noche justo cuando volvió a cambiar el paisaje. Ya no era de hielo, al contrario, acababa de entrar en un vergel. Eligió un claro situado junto a un riachuelo, ofreció una manzana a su caballo, que se fue a pastar, contento. Ella cenó, confiada, preparó sus mantas y durmió, eso sí, con el puñal en su mano.

Reconoció dos sentimientos nuevos:

El primero; agradecimiento hacia la anciana, sus obsequios resultaban muy útiles.

El segundo; el miedo y esa extraña sensación de seguridad al dormir con un arma en la mano.

No lo pensó más. Cerró los ojos y se sumergió en la oscuridad.

Cuando volvió a abrirlos, se encontró rodeada de gente que la miraba con mucha curiosidad.

Buenos días – saludó, sin preguntarse si estaba peinada o despeinada.

Buenas… ¿Quién eres? ¿Te ha pasado algo? – se interesó, solícito, un muchacho.

No,estaba durmiendo – contestó la princesa, bostezando.


Los curiosos se alejaron, suponiendo inmediatamente que aquella chica sólo era una excéntrica mugrienta que no tenía nada que contarles. Junto a ella sólo se quedó el muchacho, que intentó justificarlos.

Se nos hace raro ver a una chica- carraspeó- viajando sola.

No veo por qué ir acompañada- repuso la princesa- ¿Cómo se llama vuestra tierra?

El muchacho, con gran orgullo, se sentó junto a ella, sobre la hierba, y con voz suave y clara respondió:

“Bienvenida a la tierra de la Poesía, sus paisajes son bellos, se cultivan todas las artes, la gente es sofisticada y delicada… y nada nos gusta más que una historia interesante”.

Me parece estupendo – comentó la princesa, sin mostrar apenas entusiasmo- ¿Hay muchos hombres en esta tierra?

Un destello de humor surgió de los ojos del muchacho.

¿Cuántos quieres?

¡Oh! – exclamó la princesa, poniéndose en pie- sólo uno, pero que me sirva

El muchacho no pudo refrenar la risa.

Que te sirva… ¿para qué?

Para que me acompañe a Olvido, mi reino.

Creo que necesitarás ayuda. Ven a mi casa.

La princesa, sin dudarlo, le siguió.

Él la condujo a una casa de madera, llena de adornos, flores, espejos…

Muy bonita – alabó la princesa - ¿Dónde están las sillas y las mesas?

No me gustan, quitan espacio a la habitación.

Pero son necesarias.

Con el suelo me arreglo – replicó él, molesto.

Pues- condenó la princesa- veo que sacrificas la comodidad de tu parte posterior por la estética de tu salón, pero en fin, tú mismo.

La estética es lo primero que vemos- le explicó el muchacho, expresándose como si hablara con una niña pequeña- ¿no te gusta llegar a un sitio y encontrártelo limpio, ordenado, adornado, pulcro...? ¿no te gusta ver a la gente aseada y elegantemente vestida?- aproximándose más a ella, añadió - Lo que los demás piensen va a depender de cómo nos vean. No lo olvides.

Pues – respondió la princesa, alejándose instintivamente otro paso – lo primero que se piensa de ti es que, o bien ni te sientas ni comes, o bien que eres capaz de sacrificarlo todo por una apariencia.

El muchacho forzó una sonrisa y le dijo:

“Necesitarás mi ayuda; eres ignorante pero yo soy generoso” – tomó aire – “Espérame, voy a conseguir algunas cosas que vas a necesitar. Tú aséate y disfruta de la estancia. Te aseguro que, si sigues mis consejos, saldrás de aquí con un hombre bajo el brazo”.

La princesa se rió al imaginarse a sí misma saliendo con un hombre “bajo el brazo”, pero agradeció, cortés, su generosidad… “aunque se que te dices generoso” – dijo para sí – “porque necesitas saberme ignorante y necesitada”.

Así que, siguiendo su consejo, se aseó, comió un poco y aguardó su regreso.

El chico no tardó demasiado… pero volvió con tantos presentes que necesitó dos asnos para cargarlos.

¿Qué me traes? – se asombró la princesa.

Vestidos de seda, un corsé, zapatos de tacón, algunas joyas, perfume, algo de maquillaje… y un espejito pequeño para que, estés donde estés, puedas comprobar si estás deslumbrante o si necesitas algún retoque.

La princesa a duras penas daba crédito a lo que veía.

¿Todo eso lo has comprado ahora?

Sí, te voy a convertir en una dama.

Ya soy una dama- replicó algo ofendida- y lo soy de nacimiento, no necesito esos adornos. Además, no me gusta que te gastes tanto dinero en mí y me causas un problema, porque no sé cómo voy a llevar ese equipaje.

El muchacho no se inmutó, esperaba esa reacción.

Déjame hacer y ya verás.

Ella aceptó, por experimentar, no sin prometerse a sí misma que no haría llegar hasta Olvido ni a los asnos ni a su carga. Una vocecilla interior le susurró: “Da igual cuánto te maquilles, no harás disminuir el tamaño de tu nariz”.

Él la acicaló como quien cuida un jardín, esculpe una escultura o compone una poesía. Mientras la arreglaba, recitaba:

“Mago quien convierte la madera en una estrella”.

Pero la princesa, en lugar de aplaudir su sensibilidad e ingenio, rió de ese modo tan desagradable y comentó:

“Veo que adornas tanto las palabras como tu casa o, incluso, mi persona… ¿Hace eso más interesante lo que dices?”.

¡Paciencia!- se pidió el joven a sí mismo… y siguió con su tarea.


Finalmente se contempló en el espejo, no con admiración pero sí con interés. Vio a una chica alta, morena, de rasgos proporcionados, y sana. Llevaba su pelo oscuro recogido en una red y sus facciones armónicamente resaltadas por el maquillaje.

No hay nada especial en mi nariz – fue el veredicto de la princesa.

¿Qué dices? ¡si estás preciosa!- gritó el muchacho, emocionado- vas a ir conmigo al baile de esta noche, te voy a presentar en sociedad- le anunció.

¿Es que este pueblo no tiene plaza? Sólo quiero preguntar a los hombres si hay alguno dispuesto a estar conmigo. No creo que sea necesario perder el tiempo en…

El muchacho se llevó su dedo índice a los labios, en inequívoca petición de silencio.

Shhh. A veces es necesario perder el tiempo para ganarlo.

Así llegó la noche. Él, ejerciendo con ella casi un papel paternal, le daba consejos:

“Cuando bailes, déjate llevar, no guíes. Cuando rías, no enseñes tus dientes. Acompaña tus palabras con una sonrisa. Muévete con suavidad, no hagas gestos bruscos. No comas toda la comida del plato. Demuestra tu sensibilidad cada vez que tengas ocasión…”

Ella asentía, pero no asimilaba tanta norma estúpida. Se sintió, por primera vez, hipócrita. Le estaba sonriendo, más agradecida a su voluntad de ayudar que a la ayuda que le proporcionaba en sí, mientras se reservaba su opinión sobre toda aquella farsa.

“¿Qué es la belleza?”- pensaba –“Algo que alguien decide y los demás, por inercia, aclaman”.

Si se callaba su opinión era porque no quería apenar al poeta… la visión de las lágrimas en los ojos del guerrero la había impactado mucho.

Un rato después habían entrado en un palacio. Una pequeña orquesta tocaba y los habitantes de aquel reino se reunían en torno a la mesa, repleta de bandejas con variados tentempiés o salían a la pista de baile.

Algunos recitaban sus poemas, relataban historias o entonaban novedosas melodías para entretener a los comensales.

La princesa intentaba disimular. Cualquier acción allí estaba sujeta a unas normas… oscuras e incomprensibles.

Observaba a los bailarines, sus movimientos se sincronizaban en extraña armonía y no sólo en lo referente al baile…

“Es la ocasión “- susurró el poeta, sentado a su lado- “que los jóvenes aprovechan para cortejarse. Fíjate en sus miradas… nadie baila con la pareja que realmente desea… pero, aunque no lo creas, en el fondo juegan a encontrarse”.

Mira- confesó la princesa, exasperada- así me va a ser imposible encontrar a nadie… no soporto estar sentada aguardando a que alguien se fije en mí… y no me parece lo más inteligente.

Así que la princesa, para perplejidad de los comensales, se puso en pie y pidió la palabra. Los bailarines cesaron en sus giros y la orquesta calló; pendientes de ella.

Señoras y señoras – comenzó- los puntiagudos zapatos me aprietan, el corsé me impide respirar, vuestra charla me aburre, no sé bailar vuestra música… y no creo que sea mi misión en esta vida aprender a soportaros… - hizo una breve pausa- … sino encontrar al hombre que me acompañe hasta mi reino, Olvido. ¿Algún voluntario?

Los presentes habían enmudecido. Era la primera vez en el Reino de la Poesía que sucedía algo que rompiera sus esquemas.

Ya veo que no hay voluntarios- dedujo la princesa- ni aún con el beneplácito del espejo de mi amigo.

El poeta la contemplaba, fascinado.

Pues ya que nadie quiere estar conmigo, tendré que buscar la forma de divertirme en esta fiesta… ¿Sabéis? ¡Voy a bailar! – anunció, con risas estridentes - ¡con o sin música! ¡con o sin compañía! Pero – arrojando sus zapatos de tacón - ¡sin zapatos!.

Y danzó… y el poeta, inspirado, obedeció a su impulso de salir a la pista a bailar con ella… hasta que, sin ser conscientes de ello, se fueron quedando solos.

Oye – le dijo la princesa – nunca me había divertido tanto. Ya sé para qué sirven vuestras normas estúpidas, sirven para darse el gustazo de romperlas - y se rió, muchísimo. El poeta ya no encontraba desagradable su risa

Sí, acabo de descubrir la belleza que hay en el ejercicio de la libertad.

La princesa le abrazó, conmovida.

Tú te has puesto a bailar conmigo… ¿Por qué no me acompañas a Olvido?

El poeta le dirigió una media sonrisa.

Nunca te comprometas con un poeta… nosotros rendimos culto a la belleza… pero la belleza siempre es efímera, no podemos dar amor… - le avisó – el poeta necesita ser inspirado, el aburrimiento lo consume… créeme- añadió, mientras acariciaba su cara con el dorso de la mano- seré más feliz recordándote, culpándome por no haberte acompañado y dedicándote versos en la distancia que acompañándote a tu reino.

No te entiendo – objetó la princesa, muy seria.


Ya lo harás…


Volvieron a casa del poeta, callados. Una vez que cruzaron el umbral, ella le dirigió una mirada interrogante.

Como seguirás viajando – suspiró – no podrás cargar con todos los vestidos que traje… pero quiero que elijas uno.

El rojo- contestó, sin necesidad de volver a mirarlos- es un vestido que me atrae mucho.

El poeta asintió.

Plasmarás en tu exterior lo que llevas por dentro. Bien – se acercó a la cómoda y sacó un objeto del primer cajón – Quiero que aceptes este pequeño espejo… cabe en la palma de tu mano.

Ella lo aceptó y lo guardó en su hatillo.

Y… - salió un instante al jardín, para regresar con una rosa en sus manos- acéptame esta rosa, es especial, nunca se marchita. Quiero que cada vez que la mires te acuerdes de mí .

La princesa la examinó. Era una rosa extraña, sin espinas, de pétalos grandes de un aterciopelado tono rojo oscuro.

La princesa se acostó, durmió y, a la mañana siguiente, partió sigilosa, sin despedirse del poeta, con su caballo y con el equipaje, cada vez más pesado.



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Continuará...

21 susurros:

Gara dijo...

Feliz Año 2010, q esté lleno de sueños cumplidos para todos.

Besos.

Anónimo dijo...

Otra magistral entrega de nuestra princesa, y un mensaje dentro de una historia, la grandeza de las letras y el poder de nuestros sentimientos plasmados con elegáncia y sutilidad como tú bien sabes hacer.
Una vez más,fascinante.

Besos Luz, te adoro.

Estela dijo...

Estoy alucinada de leerte!! haber donde ños lleva esta princesa de nariz grande y realista y si encuentra a su valiente que la acompañe a olvido.

Un abrazo!!

FELIZ 2010!!

Cecy dijo...

Preciosa entrega de esta Princesa.
El Poeta me parecio maravilloso.
A mi me parece que no seria un mal candidato, pero seguiré esperando a ver que pasa.
Que ansiedad!!!

Besos Preciosa!

Y feliz Año nuevo.

Ana dijo...

Precioso mi niña...Espero la continuación.

Te deseo un 2010 lleno de felicidad.

Muchos besitos guapísima.

H. Chinaski dijo...

Tu princesa sigue siendo altiva e intransigente, a pesar de las dificultades que va encontrando.
No dudo que sera un diamante en bruto, pero, como las piedras preciosas, no se vera su autentica belleza hasta que un maestro la talle y la pula.

Besos Gara
H. Chinaski

Eterno dijo...

Beberia de ser un poquito más hum ilde y menos intrasigente por el camino que lleva creo que va a acabar un poco mal este cuento.

Saludos y Abrazos ETENOS.

DAPHNE dijo...

Precioso mi niña , espero la continuación de esta princesa , estoy segura que va a encontrar lo que busca con tanto empeño , y será su felicidad.
Besitos guapa.

Silencios dijo...

¿ Cambiará la princesa? estoy segura de que si. Pobriña que tristeza de niña.

Besos cielo, Mis felicidades eres Grande con la pluma.

victorysilcana dijo...

Gara... uff, al paso que va, a esta princesa le va a costar trabajo conseguir a un hombre que la siga hasta Olvido. Pero ¿Y lo bien que lo está pasando descubriendo tantas cosas nuevas?
Seguiremos esperando.
Feliz año para ti también reina.
Besitos.

© Capri dijo...

La impaciencia por encontrar "Su hombre" le impide ver lo hermoso de los detalles más pequeños. Lo hermoso de la esencia de la sencillez.
Espero que abra los ojos, que viva, que sienta; que libere esa "equipaje" que tanto pesa cuando uno camina por la vida en busca de ...

Un beso desde la calle del olvido :*)

Jacquie. dijo...

Alucinante,una entrada guapa!.

Quiero desearte a ti también un felíz año 2010, y deseo que sigamos compartiendo estos momentos lindos.

Un besos enorme!!! con mi cariño.
Jacquie.

Rochitas dijo...

GARA
creo que lo que más me llegó de este capítulo de la historia es donde el poeta confiesa su esencia.
Intransigente dijo Chinaski con respecto a ella y yo le remarco lo que sentí yo: intransigente el.
¿Tendremos todos los que escribimos un poco de esto?

..."nosotros rendimos culto a la belleza… pero la belleza siempre es efímera, no podemos dar amor… - le avisó – el poeta necesita ser inspirado, el aburrimiento lo consume… créeme- añadió, mientras acariciaba su cara con el dorso de la mano- seré más feliz recordándote, culpándome por no haberte acompañado y dedicándote versos en la distancia que acompañándote a tu reino"...

La sonrisa de Hiperión dijo...

Los poetas contemplan fascinados, pero te lo digo en carne propia, son unos mentorisos compulsivos...

Saludos y un abrazo enorme.

Espero que hayas tenido un estupendo comienzo de año.

Norma Ruiz dijo...

gara:
querida amiga
otra entrega sublime, nos has regalado.
una historia llena de sentimientos, qué me ha emocionado.
esperaré la continuación
besos enormes

AMOR dijo...

Hola mi niña linda!!!!!!, me ha encantado, seguro que esa prncesa cambiara, espero que tu no lo hagas.
eres GENIAL.
Besazos nostalgicos

YAIZA dijo...

Me gusta la princesa, y me gustaba el poeta, pero hay que ver la realidad, y muchas veces lo que nos gusta no es lo adecuado.
Veremos como sigue nuestra prota en su aventura.

Feliz año preciosa.

Besos.

Calvarian dijo...

Grande como siempre. Las normas están hechas para romperlas. Que princesa más atrevida...pero libre, desde luego.
Un vestido rojo, un espejo y una rosa....ummm que te traerás entre manos con tanto equipaje...
Bésix

myself dijo...

Paso a desearte un feliz 2010!!!. Besines.

Winter dijo...

Muy buen cuento, espero la siguiente parte!.

Feliz año 2010!! que esté lleno de cosas maravillosas para ti!

Edu dijo...

Princesas en entrega de letras. Princesas blancas y azules de corazón. Que sigan
Un Abrazo